Mentiroso finge ser minusválido. ‘Sobre ruedas’ és una comedia sobre el arte de la seducción.

por | 7 set, 2019 | Turismo accesible | 0 Comentários

El francés Franck Dubosc se ha ganado el derecho a gozar de una posición privilegiada en la cinematografía gala tras más de tres décadas de carrera.

Debutó con 22 años en la gran pantalla en la comedia de tintes eróticos À nous les garçons allá por 1985, pero luego no tuvo más remedio que mantenerse a flote en series de televisión y haciendo de showman hasta que a principios del nuevo siglo alzó de nuevo el vuelo en filmes como Camping (2006), de Fabien Onteniente, Bienvenidos a bordo (2011) o Barbacoa de amigos (2014), ambas del realizador Eric Lavaine.

Tras encabezar el reparto de Los visitantes la lían (En la Revolución Francesa) y Boule Bill 2, se ha lanzado a la aventura de ponerse delante y detrás de la cámara en Sobre ruedas, una comedia romántica que además ha escrito en solitario y que ha logrado un gran éxito de audiencia en Francia con más de 2,5 millones de espectadores.

El film, que se podrá ver a partir de este viernes en las salas españolas, le empareja en la ficción con la actriz Alexandra Lamy, vista recientemente en Vuelta a casa de mi madre Historias de una indecisa en una historia romántica repleta de situaciones hilarantes y engaños de por medio que tiene como objetivo ver la discapacidad desde un punto de vista optimista.

La trama comienza cuando Jocelyn (Dubosc), exitoso empresario de zapatillas de deporte al estilo de las que calzaba Uma Thurman en Kill Bill, visita el piso de su recién fallecida madre y se sienta un momento sobre su silla de ruedas.

En ese instante aparece por la puerta una vecina muy atractiva que cree que es discapacitado y le ofrece sus servicios como cuidadora. Jocelyn, que es un mentiroso compulsivo, aprovecha la ocasión para fingir su nueva condición de minusválido y así ligar con la joven.

Cuando ésta le invita a una comida familiar en la campiña, el hombre conocerá a su hermana mayor Florence (Lamy), que es parapléjica. A pesar de su reticencia inicial, Jocelyn se sentirá cada vez más atraído hacia ella y ambos entablarán poco a poco una relación de seducción especial en la que el hombre de negocios utilizará su habilidad como farsante para ganarse el corazón de una mujer inteligente y alegre que guarda más de un as bajo la manga.

“La idea de la película viene de un cruce de varias cosas”, declara Dubosc en conversación con La Vanguardia. “Por un lado tenía ganas de escribir una historia de amor, también quería introducir el hecho de ver a mi madre en una silla de ruedas y recordar cómo le incomoda más la mirada de los demás que su minusvalía; y por último quería acabar con esa imagen que siempre he representado de seductor”.

Jocelyn es un manipulador machista que no puede parar de decir mentiras, para él forma parte de su día a día, e improvisa sobre todo con desconocidos. “La mayoría de veces he hecho personajes bastante parecidos y creo que me hacía falta partir de una situación extrema para llegar a redimir a Jocelyn.

Para mí era importante encontrar un personaje que no estuviera para nada interesado en hallar el amor en alguien que fuera en una silla de ruedas. Yo partía del principio que el más minusválido de los dos era él”, comenta el debutante director.

Sobre ruedas habla de un tema muy delicado como es la discapacidad y, pese a que la trama gira en torno a una gran mentira y hace comedia de ello, Dubosc sale bien parado del reto. “Mucha gente me ha felicitado por lograr transmitir realmente un tema como este sin caer en la burla, aunque realmente no he sido consciente de haberlo hecho a propósito”.

Asimismo, confiesa que la escribió sin darle muchas vueltas ni pensar demasiado porque si hubiera sido “más cuidadoso” no hubiera sido una película “sincera”.

“Cuando uno quiere hablar de un tema y lo respeta, se puede hacer comedia de ese tema sin ningún problema. Creo totalmente que se puede hacer humor de todo. Roberto Benigni lo hizo en La vida es bella sobre un campo de concentración y además, el riesgo de que fracase es menor”, sostiene.

“Cuando empecé a escribir la película, la base era dramática. Pero conforme iba avanzando, incorporé varias dosis de comedia para abrir la historia a un público más amplio y desdramatizar un poco más la situación”.

A la pregunta de si tiene algo en común con su personaje, Dubosc asegura que solo comparten el físico: “los dos somos guapos”, dice sin parar de reír. Por su parte, Alexandra Lamy responde que ella se siente muy identificada con la forma de ser de Florence, “una mujer muy femenina que vive a tope la vida”.

El realizador comenta con orgullo que “yo he ido hacia mi personaje y en cambio Alexandra se ha adueñado del suyo”. Y es que Lamy ha construido un papel trabajado con cariño y respeto en el que se ha involucrado a conciencia. “Al principio sentía un poco de miedo porque quería ser totalmente creíble y es mucha responsabilidad.

Por eso pedí a la productora que me dieran una silla de ruedas durante dos meses para ir ensayando. Lo que más me costaba era olvidarme de mis piernas; incluso aunque estés en una silla de ruedas, una tiene tendencia a apoyarse y es difícil dejar caer las piernas, así que me las ataba a la silla cuando estaba sola para intentar olvidarme de ellas”.

La actriz luce un aspecto increíble en el film porque quería reflejar el espíritu de superación de una mujer luchadora. “Pedí a la maquilladora y la peluquera que me pusieran muy luminosa porque Florence está llena de luz y quería que se destacara la parte superior del cuerpo”.

Lamy también aprendió a practicar el tenis paralímpico para una secuencia en la que se la ve compitiendo, así como a tocar el violín, ya que su personaje es una profesional de este instrumento y va de gira a menudo con su orquesta.

El rodaje fue muy intenso pero muy ameno gracias a que Franck “como es actor, sabe contar la historia y hablar y mirar directamente a los actores. Siempre estaba cerca e hizo que todo fluyera de forma agradable”, puntualiza la intérprete de 47 años que no ha querido tirar de doble para las escenas más complicadas.

Al igual que Campeones, una comedia que habla con sentido del humor de la discapacidad intelectual y que ha seducido al público español, Sobre ruedas tiene la intención de seguir por esa senda y la clave está en “transmitir emociones verdaderas”, en palabras del actor y realizador.

“Quizá por eso la comedia da miedo y vemos más a actores y directores de drama que les cuesta más pasar a la comedia que al revés. Creo que al final las mejores comedias son las que tienen un fondo dramático”, opina Lamy.

Dubosc no piensa hacer una secuela de la película, pero le ha gustado tanto lo de ponerse detrás de la cámara que ya está escribiendo el guión de una nueva historia que también dirigirá.

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